Registro de la travesía de la pandemia, desde mi casa, surcando el Covid19. “Podríamos estar viviendo en un mundo muy diferente del que conocemos durante un año o más”, le dijo al diario Financial Times Neil Ferguson, jefe del programa de modelos matemáticos del Imperial College de Londres.
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sábado, 12 de septiembre de 2020
Una crítica inapelable
miércoles, 19 de agosto de 2020
Momento XII
Postscript. 150 días de encierro y de mentiras
El 18 de marzo comencé el libro de Bitácora de la Cuarentena, para registrar las peripecias que nos depararía transitar por esas revueltas aguas.
Hace 2 meses publiqué bajo el título de "El coraje de vivir", un resumen de aspectos oscuros, de manejos indescifrables en clave republicana y democrática, y dejé planteado el inevitable riesgo de vivir y la imperiosa necesidad de hacerlo sobreponiéndonos al miedo paralizante, que siempre nos ofrece la tentadora promesa de abrigarnos.
Hoy quiero cerrar esta bitácora con un mensaje final qué, vistas las condiciones en qué está la nave y con la esperanza de anunciar una profecía fracasada, he decidido titular "Antes del naufragio".
Sinceramente siento que llegamos a un punto del cual debimos alejarnos hace meses, según consta en referencias y comentarios publicados en las primeras semanas de una cuarentena interminable qué ha dejado exangües al país y a sus habitantes.
Hoy podemos comprobar que hemos tolerado una pérdida de tiempo, por la falta de acciones complementarias al confinamiento que, sin ellas, ha provocado la parálisis y el empobrecimiento profundo de la población.
Ya no puedo ver el camino como una ruta de navegación de la cual valga la pena llevar registros, que alguna vez pudieran servir para señalar aciertos y errores.
Hoy la nave parece no tener rumbo, pero como en el Titanic parte de la tripulación se entretiene con banalidades y se preocupa por mezquinos intereses particulares.
Los pasajeros desconocen que están embarcados y ayer se apropiaron de calles y de plazas, repudiando los juegos de poder en que se entretienen mandatarios vaciados de sus mandatos.
Después de correr de manera repetida cada 15 días el horizonte, ahora le han puesto fecha. "El día de la vacuna" será el día final de la cuarentena.
Para que podamos ser testigos de ese amanecer los que hemos transitado este insólito tiempo, es necesario romper, -otra vez romper- los protocolos establecidos para aceptar una vacuna cómo conveniente y adecuada.
Para eso es necesario dar por tierra con los plazos que las buenas prácticas y la prudencia hace necesario dedicar a las pruebas que nos den la seguridad de que el remedio no sea peor que la enfermedad.
Tan desesperado es el intento de sugestionar con la promesa de una vacuna, qué quien la producira se ha atrevido a decir que la va a fabricar aún antes de que terminen las pruebas y si las pruebas son negativas va a tirar la producción, aunque se trate de 140 millones de dosis…!
El desembarco de ayer, con millones de personas en las calles, es el final de este cuento. Ahora tal vez empiece otro, tal vez menos épico, un poco más lejos de una lucha descarnada por la vida, pero tal vez mucho más cerca de expresar el sentimiento trágico de vivir.
Vivir por los ideales, por las ilusiones, vivir por los valores y por los afectos, estar disponible al esfuerzo, al dolor y al peligro por metas individuales o comunes, que cada uno levanta como la bandera que ha elegido servir y defender.
Nadie puede reemplazar la potente decisión de la voluntad de un hombre o de una mujer, que en pleno uso de su razón, decide tomar riesgos, soportar dolores o esforzarse más allá de sus propios límites.
Nadie tiene derecho a detener a ese hombre o a esa mujer, con el argumento devaluado de qué pretende cuidarlo o cuidarla, ejerciendo un paternalismo descomedido, irrespetuoso, imposible de cumplir, en la escala de valores preferidos por quién ha decidido darle a su vida un sentido.
Por ese motivo esta será la última entrada de "Bitácora de la Cuarentena" La cuarentena a muerto a la edad de 150 días y lo que pasará después ya no pasará dentro de ella sino después.
Hubiera querido que este cierre fuera bailando en la cubierta y celebrando un arribo a puerto con felicidad, de la tripulación y el pasaje completos. Pero el barco perdió el rumbo, la tripulación se entretiene en cualquier cosa y los pasajeros ya bajaron en el puerto.
viernes, 19 de junio de 2020
El coraje de vivir
El coraje de vivir
Dr. Hugo Oscar Ambrosi
hambrosi@gmail.com
...deberían aliviar ya la cuarentena que siguen aplicando sobre la madurez de un pueblo...
M.E.Walsh
¿Es posible vivir sin peligro? ¿El riesgo no nos acompaña desde el mismo nacimiento?
¿No viven las madres preocupadas por la integridad de sus hijos? Sin embargo, ¿impide eso que los chavales se lancen desde los toboganes, o se hamaquen, intentando dar la vuelta en redondo, ignorando a la gravedad?
“Quienes desempeñan la peliaguda misión de gobernarnos, así como desterraron -y agradecemos- aquellas metralletas que nos apuntaban por doquier en razón de bien atendibles medidas de seguridad, deberían aliviar ya la cuarentena que siguen aplicando sobre la madurez de un pueblo (¿se acuerdan del Mundial?) con el pretexto de que la libertad lo sumiría en el libertinaje, la insurrección armada o el marxismo frenético”
Salir a la calle nos expone a un riesgo innegable. Solamente los accidentes de tránsito expresan la magnitud del peligro que esa actitud genera. ¿Y la inseguridad, los carteristas, los pungas y arrebatadores? No olvidemos tampoco la variedad de contagios que podemos lograr, exponiéndonos a la cercanía de otros seres humanos.
Ya se proclama prolongar la cuarentena una vez más. El jardín de infantes debe ser disciplinado. Y otra vez más se avanza torpemente sobre esas herramientas fundamentales del pensamiento que son las evidencias. Las estadísticas son manipuladas, pervertidas, usadas como si fueran palos, no como expresión del cálculo cuidadoso y la reflexión compartida.
Una explicación basada en datos, depende de que las cifras sean RELEVANTES, OPORTUNAS, CONFIABLES Y ACCESIBLES. Eso significa que la pertinencia y la calidad de la información, son la premisa básica, desde la que se debe hablar. O sea, hay que decir porque se usan esos datos y no otros. Porqué se cuentan unos resultados y no otros
Argentina no se puede comparar casi con nadie. Sigue con la cuarentena más larga del mundo. O un distanciamiento que es impracticable para mucha gente, que vive hacinada. Registra una de las más bajas tasas de testeo. Protagoniza acciones tan peligrosas como las ocurridas con los jubilados, frente a los bancos. Y ahora prisioneros en los geriátricos.
Veamos algunos datos. La Covid19 ha llegado al 18 de junio a 37510 casos, entre los cuales se han producido 954 muertes. En igual período, el país ha sufrido aproximadamente 1000 muertes diarias, lo que lleva el total a alrededor de 90000. Una parte considerable son defunciones que se consideran evitables, de origen infecto contagioso.
Por ejemplo, la gripe y neumonía presentan un promedio en el quinquenio 2013-2017 de 1,5 millón de casos, con una mortalidad del 2 %. El efecto de Covid 19 es del orden del 2% en el número de casos, con una letalidad del 3%. Es necesario un análisis cuidadoso de los casos atribuidos al Covid19, teniendo en cuenta la preexistencia de enfermedades entre los fallecidos y los problemas de diagnóstico resultantes. Y es imprescindible una evaluación de los tratamientos aplicados.
Otro aspecto importante es la presunción de homogeneidad que en diversos grados estipulan los modelos. Se ha comprobado en todos los países afectados, que la gravedad de los contagios, y la consiguiente letalidad, es marcadamente diferente según la edad. Especialmente los mayores de 70 años, ocupan un alto porcentaje de casos críticos, así como de las muertes ocurridas.

Este gráfico muestra hospitalizaciones reportadas, ingresos en UCI y muertes entre pacientes con COVID-19 de los Estados Unidos.
Lo anterior lleva a preguntarse si fue lo más adecuado el diseño de una cuarentena total, basada en el encierro de toda la población, con muy pocas excepciones, que se van aliviando solo muy lentamente. Sobre todo, teniendo en cuenta las difíciles condiciones económicas del país, en especial la alta incidencia del empleo informal y la extensión de la pobreza.
El gran desafío que se abre ante nosotros nos plantea la urgente necesidad de considerar las condiciones sociales -en términos de salud, educación seguridad social- y económicas - resumidas en producto nacional, empleo, distribución de ingresos-, en qué se encontrará el país cuando esté etapa de fuertes limitaciones a la circulación, la movilidad, le educación, el trabajo y los mismos asuntos vinculados a la salud que no se relacionen estrictamente con la COVID19.
Es muy urgente trabajar sobre las secuelas del largo encierro, del aislamiento social, la interrupción de la escolaridad y de la socialización de los jóvenes, así como la alteración del régimen laboral con la irrupción del teletrabajo y la práctica desaparición de muchas oportunidades de trabajo informal.
Parece llegado el momento de abordar la situación de la enorme cantidad de personas que desde antes de la pandemia no estaban integradas al proceso productivo y dependían del régimen insostenible de diversos beneficios sin contraprestaciones claras.
Ese proceso debería llevarse a cabo dentro de las tensiones de un mundo que se transforma en los aspectos más diversos, que van desde la incorporación de la tecnología a un número creciente de actividades, con el esperado desembarco de la inteligencia artificial en pleno mercado de trabajo a la modificación de las relaciones internacionales de poder.
Parece que el túnel de salida de esta pandemia nos llevará directamente a un proceso de reordenamiento del mundo, en los más diversos planos. Un nuevo orden mundial se anuncia en diversos tonos más o menos amenazadores y conspirativos.
Frente a ese futuro desafiante, ¿es válido permanecer escondido, inactivo, presa del miedo paralizante?