martes, 6 de octubre de 2020

​¡Juntos el 12 de octubre en todas las plazas!

 

​"La sombra de la Patria"



"Cuando la patria esta en peligro todo esta permitido
excepto no defenderla"

San Martín


20 de junio...9 de julio...17 de agosto...13 de setiembre...12 de octubre se renuevan los reclamos, nuestras voces se levantan, bajo los pliegues de la bandera, para reclamar el respeto de la Constitución y de las leyes, para denunciar los actos abusivos y las conductas impropias de la vida republicana y de la igualdad entre los ciudadanos.

La Patria está en peligro, ha sido la proclama dominante. Esas 5 palabras son el reclamo que hoy expresan miles de gargantas.

Y seguiremos yendo a las plazas, seguiremos flameando nuestra bandera, seguiremos cantando el himno, porque “La patria, amigos, es un acto perpetuo, como el perpetuo mundo”, nos enseño el poeta.

Con otra garganta el poeta recuerda:Siento, sospecho que no hemos cumplido enteramente punto por punto el testamento histórico de nuestros antepasados de la Revolución, los héroes de la Independencia, los sabios fundadores de nuestra nacionalidad.”

Ese amargor, esa desazón, ese silbar de los oídos, que me han venido mortificando desde mi primera ya lejana juventud...”[PBP]

Yo la siento gemir, y sus gemidos,

Saetas del pesar, me despedazan,
Reproches
del deber me paralizan,

Pregones de vergüenza, me anonadan!
Yo la siento gemir, y sus gemidos
Sobre mi frágil corazón, estallan.” [PBP]

¡Saldremos hasta que los que tengan que oír escuchen, el coro potente que reclama por el fin de los males que torturan a la Patria!.

Nuestras voces serán potentes y gritaremos juntos incansablemente ¡la Patria esta en peligro!

Nadie es la patria, pero todos debemos ser dignos del antiguo juramento que prestaron aquellos caballeros, de ser lo que ignoraban, argentinos!”

¡Somos el porvenir de esos varones, la justificación de aquellos muertos; nuestro deber es la gloriosa carga que a nuestra sombra legan esas sombras que debemos salvar!”[JLB]

...la doblez, la astucia, la codicia; La vileza del sable que amenaza; La insidia ruin que a la virtud deshonra y a las turbas conturba y maniata;

La evidencia del mal, su negro imperio sojuzgando las cosas y las almas…”

Y el viejo y sabio payador, en medio de la tribu y enfrentando al indio temible, que inclemente azota a la cautiva, lamenta su propia soledad, porque...

Un hombre junto con otro

en valor y en fuerza crece.

El temor desaparece;

escapa de cualquier trampa;

entre dos, no digo a un pampa,

a la tribu si se ofrece!”[JH]

​¡Juntos el 12 de octubre en todas las plazas!

​¡Que el número potencie el coro de nuestra denuncia!



jueves, 1 de octubre de 2020

Soñar la Patria

La moral de Tartufo, hipócrita y mentirosa, el hombre masa, malentendida encarnación  del pueblo, el reproche vibrante de ¡Argentinos, a las cosas! , la esperanza puesta en los argentinos insomnes, los argentinos sin sueño, que alertas y capaces reaccionaran contra las fuerzas de la decadencia y despertaran de la pesadilla, hasta la desgarradora pregunta sobre ¿Qué es esto?, que nos desafía a mirar donde estamos.

Hombre-masa es aquel que sintiéndose vulgar, proclama el derecho a la vulgaridad y se niega a reconocer instancias superiores a él.

Han pasado 2 siglos de aquel año 1820, en que la anarquía se apropió de nuestra historia, y puso 3 gobernadores en el mismo día. Doscientos años pasaron y extraños ecos suenan todavía y acongojan el sufrido cuerpo de la nación.

Es hora de que aceptemos que nos hemos extraviado en nuestro peregrinar histórico, y hemos  caminado alucinados hacia el desastre.

Múltiples intentos trataron de explicar la decadencia argentina. Las precoces advertencias  sobre lo que incubaba la sociedad, en coral manifestación de ilustres y doloridos testigos. Más tarde se reiteran las alarmas, en tono más específico, cuando las estadísticas señalan fríamente la efectiva culminación de las profundas pulsiones negativas, que percibieron,  con filial afecto y compromiso cívico, los precursores: Ingenieros, Martínez Estrada, Scalabrini Ortiz, Arlt, Mallea, Marechal.

Hoy deambulamos inseguros por los vericuetos misteriosos de la pandemia que abraza al planeta. Oscuros augurios sobre la perversidad del virus, nos han empujado hacia un abrupto declive económico, y le ha propinado a nuestro maltrecho sistema educativo, otrora prenda de orgullo, un golpe fatal dañando profundamente el futuro y atrasando dramáticamente al país.

Las asimetrías se acentúan de manera vertiginosa. Millones de d desocupados, miles de industrias y comercios cerrados definitivamente, los ómnibus viajando sin pasajeros, por obra del aislamiento social impuesto con rigor policial, deprimen el ánimo y entristecen a la gente. 

Mientras se observa un empeño inusitado en modificar leyes y tribunales, de manera que los procesados no respondan ante quien corresponde, fraguando en cambio inmunidad contra la letra y el espíritu de la Constitución de la república.

 Por un juego patológico de birlibirloqoue, los presos ganan la calle mientras las víctimas tienen que refugiarse tras las rejas. Los acusados de los mayores agravios al país, se jactan de ser los adalides de un pobrismo arancelado que se ha llevado puesto el ideal del gobierno representativo, cayendo en una delegación entreguista de la libertad.

Se ha profanado el mérito, entronizando el medieval derecho de cuna desnaturalizado como reivindicación de las desventajas e incapacidades, propias y ajenas.

Se rinde homenaje, desde las mas altas esferas al mítico guarango que dibuja con trazos inequívocos Martínez Estrada: “Es un ignorante que interpreta mal la realidad, como el casi analfabeto un texto que puede deletrear pero que no entiende”

.”Es un primitivo que procede como si conociera las reglas de la civilización y hasta como si las acatara y manejase con plena conciencia de su sentido, pero solo conoce el fraude.“

Y así estamos, 80 o 90 años después, viviendo el epílogo de aquellos textos premonitorios del siglo pasado. Nuestra naturaleza profunda ha estallado finalmente.

Vemos con pavor que no somos más lo que no fuimos nunca. Lo que nos gustó parecer no duró como representación. Fue corroído por los vicios profundos del ser bifronte que nos representa.

Divididos, partidos, agrietados. Gastamos energía y tiempo en litigar entre las dos naturalezas que nos constituyen. Travestidas de múltiples formas. Florida y Boedo, federales y unitarios,colonia  o independencia, civilización o barbarie, River o Boca, peronistas o gorilas, Ford o Chevrolet, Fangio o Gálvez, Buenos Aires o el interior…

Los títulos proclaman una preocupación creciente: Argentina en el callejón, El país de las desmesuras, Inversión [reversión] del desarrollo en la Argentina, La Argentina partida, Un país al margen de la ley, La telaraña argentina...Y notas, entrevistas y artículosse hacen ecos del v értigo de la caída.   

Hoy observamos en primer plano a Tartufo reencarnado. Mentiroso, hipócrita, guarango. Pero Tartufo no esta solo. Por eso la guarangada no es repelida espiritualmente contra el guarango en su persona, sino contra la familia, el barrio, la técnica, el país entero en que el guarango se inspira; contra el texto que él sigue al pie de la letra, reduciéndoselo a farsante de una comedia subhumana. El lugar donde hay reunidas muchas personas, es el escenario propicio para este payaso, para este pícaro sin estirpe”.

 Sigue diciendo Ingenieros:

“En ciertos períodos la nación se aduerme dentro del país. El organismo vegeta; el espíritu se amodorra. Los apetitos acosan a los ideales, tornándose dominadores y agresivos. No hay astros en el horizonte ni oriflamas en los campanarios

“Entra en la penumbra el culto por la verdad, el afán de admiración, la fe en creencias firmes, la exaltación de ideales, el desinterés, la abnegación, todo lo que está en el camino de la virtud y de la dignidad., En un mismo diapasón utilitario se templan todos los espíritus.”

La patria tiene intermitencias: su unidad moral desaparece en ciertas épocas de rebajamiento, cuando se eclipsa todo afán de cultura y se enseñorean viles apetitos de mando y de enriquecimiento. Y el remedio contra esa crisis de chatura no está en el fetichismo del pasado, sino en la siembra del porvenir, concurriendo a crear un nuevo ambiente moral propicio a toda culminación de la virtud, del ingenio y del carácter.”

Tengamos un sueño. Volvamos a soñar. Recobremos el futuro  que imaginaron padres o abuelos. Criollos o gringos. 

Abandonemos la cómoda espera de la dádiva y salgamos a ganarle el sustento a la vida. Pongamos en ese propósito, todo el empeño, toda la imaginación, toda la inteligencia tesoneramente, decididamente, apasionadamente.

Abandonemos el cínico escepticismo, la socarronería burlona, la pedantería banal, las excusas derrotistas. Vayamos con ánimo encendido, con paso resuelto y con la mirada firme en la meta más alta y más lejana. Decididos a marchar incansablemente, a bregar sin tregua, a soñar cada  noche con la meta. Una y otra vez,¡ soñar con: el despertar de la Patria!

Y digamos  con Cortázar:

Te quiero, país desnudo que sueña con un smoking,

vicecampeón del mundo en cualquier cosa, en lo que salga,

tercera posición, energía nuclear, justicialismo, vacas,

tango, coraje, puños, viveza y elegancia.

Tan triste en lo más hondo del grito, tan golpeado

en lo mejor de la garufa, tan garifo a la hora de la autopsia.

Pero te quiero, país de barro, y otros te quieren, y algo

saldrá de este sentir.

sábado, 12 de septiembre de 2020

Una crítica inapelable

Martin Kulldorff, epidemiólogo de Harvard: “No hay razones científicas ni de salud pública para mantener las escuelas cerradas"
https://www.infobae.com/america/ciencia-america/2020/09/12/martin-kulldorff-epidemiologo-de-harvard-no-hay-razones-cientificas-ni-de-salud-publica-para-mantener-las-escuelas-cerradas/

miércoles, 19 de agosto de 2020

Momento XII

Postscript. 150 días de encierro y de mentiras


El 18 de marzo comencé el libro de Bitácora de la Cuarentena, para registrar las peripecias que nos depararía transitar por esas revueltas aguas.

Hace 2 meses publiqué bajo el título de "El coraje de vivir", un resumen de aspectos oscuros, de manejos indescifrables en clave republicana y democrática, y dejé planteado el inevitable riesgo de vivir y la imperiosa necesidad de hacerlo sobreponiéndonos al miedo paralizante, que siempre nos ofrece la tentadora promesa de abrigarnos.

Hoy quiero cerrar esta bitácora con un mensaje final qué, vistas las condiciones en qué está la nave y con la esperanza de anunciar una profecía fracasada, he decidido titular "Antes del naufragio".

Sinceramente siento que llegamos a un punto del cual debimos alejarnos hace meses, según consta en referencias y comentarios publicados en las primeras semanas de una cuarentena interminable qué ha dejado exangües al país y a sus habitantes.

Hoy podemos comprobar que hemos tolerado una pérdida de tiempo, por la falta de acciones complementarias al confinamiento que, sin ellas, ha provocado la parálisis y el empobrecimiento profundo de la población.

Ya no puedo ver el camino como una ruta de navegación de la cual valga la pena llevar registros, que alguna vez pudieran servir para señalar aciertos y errores.

Hoy la nave parece no tener rumbo, pero como en el Titanic parte de la tripulación se entretiene con banalidades y se preocupa por mezquinos intereses particulares.

Los pasajeros desconocen que están embarcados y ayer se apropiaron de calles y de plazas, repudiando los juegos de poder en que se entretienen mandatarios vaciados de sus mandatos.

Después de correr de manera repetida cada 15 días el horizonte, ahora le han puesto fecha. "El día de la vacuna" será el día final de la cuarentena.

Para que podamos ser testigos de ese amanecer los que hemos transitado este insólito tiempo, es necesario romper, -otra vez romper- los protocolos establecidos para aceptar una vacuna cómo conveniente y adecuada.

Para eso es necesario dar por tierra con los plazos que las buenas prácticas y la prudencia hace necesario dedicar a las pruebas que nos den la seguridad de que el remedio no sea peor que la enfermedad.

Tan desesperado es el intento de sugestionar con la promesa de una vacuna, qué quien la  producira se ha atrevido a decir que la va a fabricar aún antes de que terminen las pruebas y si las pruebas son negativas va a tirar la producción, aunque se trate de 140 millones de dosis…!

El desembarco de ayer, con millones de personas en las calles, es el final de este cuento. Ahora tal vez empiece otro, tal vez menos épico, un poco más lejos de una lucha descarnada por la vida, pero tal vez mucho más cerca de expresar el sentimiento trágico de vivir. 

Vivir por los ideales, por las ilusiones, vivir por los valores y por los afectos, estar disponible al esfuerzo, al dolor y al peligro por metas individuales o comunes, que cada uno levanta como la bandera que ha elegido servir y defender.

Nadie puede reemplazar la potente decisión de la voluntad de un hombre o de una mujer, que en pleno uso de su razón, decide tomar riesgos, soportar dolores o esforzarse más allá de sus propios límites.

Nadie tiene derecho a detener a ese hombre o a esa mujer, con el argumento devaluado de qué pretende cuidarlo o cuidarla, ejerciendo un paternalismo descomedido, irrespetuoso, imposible de cumplir, en la escala de valores preferidos por quién ha decidido darle a su vida un sentido.

Por ese motivo esta será la última entrada de "Bitácora de la Cuarentena" La cuarentena a muerto a la edad de 150 días y lo que pasará después ya no pasará dentro de ella sino después.

Hubiera querido que este cierre fuera bailando en la cubierta y celebrando un arribo a puerto con felicidad, de la tripulación y el pasaje completos. Pero el barco perdió el rumbo, la tripulación se entretiene en cualquier cosa y los pasajeros ya bajaron en el puerto.